Pulido después de pintar: descolgados, motas y piel de naranja
Incluso en una cabina limpia, siempre hay una mota, un pequeño descolgado o un barniz algo menos estirado en algún punto. El pulido permite dejar un trabajo impecable, siempre que no se queme el barniz ni se dejen hologramas.
Esperar a que el barniz esté listo
Pulir un barniz demasiado blando es la garantía de marcarlo. Después de un horneado en cabina, muchos barnices se pueden pulir una vez fríos, pero algunos necesitan más tiempo. Tras un secado al aire, se suele esperar al día siguiente, o incluso más. La ficha técnica del barniz indica cuándo se puede pulir.
Una prueba sencilla: aprieta la uña en una zona discreta, por ejemplo debajo de un paragolpes. Si la uña marca, el barniz todavía no está lo bastante duro. Mientras tanto, analiza el defecto con buena luz, con la lámpara de inspección o con luz natural, y decide si hay que lijarlo o simplemente pulirlo.
Identificar el defecto antes de lijar
Una mota de polvo o una suciedad es un pequeño bulto aislado. Se nivela con abrasivo fino, solo sobre el punto, con un taco pequeño y duro, sin tocar alrededor. Un descolgado exige más paciencia. Si es grande y todavía reciente, algunos lo rebajan primero con una cuchilla bien afilada o un cepillo para descolgados, en plano, para quitar lo gordo sin abrasivo. Después se rebaja en plano con P1500 y taco, comprobando a menudo, hasta que queda al nivel de la película. Hay que evitar hundirlo, porque entonces se atraviesa el barniz en sus bordes.
La piel de naranja, en cambio, afecta a toda una zona. Si es ligera, puede bastar una pasada de pasta abrasiva con una boina de espuma dura. Si es marcada, hay que lijar toda la superficie con P1500 y luego P2000, con prudencia en cuanto al espesor: al lijar una piel de naranja se pueden quitar de 10 a 15 µm, y un barniz de 50 µm no tiene tanto margen.
- Mota aislada: lijado puntual con P1500 y luego P2000
- Descolgado: rebajado con taco, comprobaciones frecuentes
- Piel de naranja ligera: pasta de corte y boina dura
- Piel de naranja marcada: lijado completo de la zona
Afinar el lijado para facilitar el pulido
Cuanto más fino termines, menos trabajo tendrás con la pulidora. Después del P1500 y el P2000, una pasada con P2500 o P3000, a mano o con lijadora rotorbital con interfase blanda, deja las rayas muy suaves. Se gana tiempo y se calienta menos el barniz al pulir.
Una buena referencia: la zona lijada debe tener un mate regular y uniforme, sin ninguna raya más profunda que las demás. Si ves una raya aislada, vuelve a pasarla con el grano anterior antes de seguir. Una raya que se espera borrar con la pasta suele reaparecer como una línea brillante después del pulido.
Pastas, boinas de espuma y boinas de lana
El pulido se hace en general en dos o tres pasos. Un primer paso de corte con una pasta abrasiva y una boina de lana o de espuma dura, que borra las rayas de lijado. Un segundo paso de acabado con un abrillantador más fino y una boina más blanda, que elimina las microrrayas y los hologramas que deja el primero. A veces, un tercer paso muy suave para los colores oscuros.
La regla de combinación: soporte agresivo y producto agresivo para cortar, soporte suave y producto fino para terminar. No mezcles las boinas entre pasos: una boina cargada de pasta de corte nunca dará un acabado limpio. Limpia las boinas de espuma y de lana con regularidad durante el trabajo, con un cepillo o con aire.
La lana corta rápido y calienta poco, por lo que es el soporte preferido para borrar un P1500 o un P2000 en una superficie grande. En cambio, deja más hologramas que una espuma, de ahí el paso de acabado. Las espumas alveoladas disipan mejor el calor y retienen menos producto que una espuma lisa; una boina cóncava ayuda a mantener la presión en el centro y a no atacar con el borde. En un barniz blando o en un color negro, mejor una espuma de corte media que una lana agresiva.
En cuanto a la pasta, se pone poca: unos pocos puntos pequeños en la boina, repartidos con la máquina parada sobre la zona. Demasiada pasta embota la boina, resbala en vez de cortar y salpica por todas partes. Y enmascara las gomas, los plásticos sin pintar y las aristas vivas antes de empezar: la pasta seca en una goma negra se ve enseguida y cuesta quitarla.
Ajustar y sujetar la pulidora
Con una pulidora rotativa, se suele trabajar entre 1.500 y 2.500 rpm para el corte, y algo menos para el acabado. Se arranca la máquina apoyada sobre la superficie, para no salpicar pasta, y luego se hacen pasadas cruzadas sobre una zona de unos 50 × 50 cm, con una presión moderada y constante.
Mantén la máquina en movimiento, nunca quieta, y vigila el calor con el dorso de la mano. En las aristas y las esquinas, inclina el plato para evitar que el borde de la boina se coma el barniz: es ahí donde más a menudo se atraviesa. Para terminar, repasa con una microfibra limpia y revisa con luz rasante.
El pulido con Humming
Para lijar los defectos, la hoja de carburo de silicio ABR-101 en P1500 y P2000 y los discos ABR-113 hasta el P3000. Para el pulido, la pulidora rotativa OUT-101 de velocidad variable de 600 a 3.000 rpm, la boina de lana POL-104 y la boina de espuma blanca alveolada POL-106 para el corte, la boina de espuma negra POL-107 para el acabado y las microfibras POL-109 para el repaso. La gama no incluye pasta: usa la que ya conoces con estos soportes. Tu distribuidor Humming te asesorará sobre las combinaciones.
Los valores indicados aquí son referencias de taller. La ficha técnica del producto es siempre la que manda.






