Aparejo de relleno 2K: aplicación, espesores y lijado
El aparejo de relleno hace de puente entre la reparación y la pintura. Es el que borra las rayas de lijado de la masilla, aísla el soporte y deja una superficie uniforme para la base. Bien aplicado y bien lijado, no se ve. Mal hecho, se ve bajo el barniz durante años.
Qué se espera de un aparejo de relleno
Un aparejo 2K de relleno cumple tres funciones. Rellena, es decir, tapa las rayas de lijado y las pequeñas irregularidades que deja la masilla. Aísla, para evitar que la base reaccione con lo que hay debajo. Y ofrece un soporte homogéneo y lijable, sobre el que la base agarra bien.
No es una masilla. Si cuentas con el aparejo para corregir una hondonada visible o una ondulación, acabarás aplicando espesores desmesurados, que secarán mal y terminarán contrayéndose, con marcas de lijado que reaparecen unas semanas después de la entrega. El relieve se corrige con masilla; el aparejo remata el trabajo.
Existen varias familias de aparejos: imprimaciones de adherencia muy finas, aparejos húmedo sobre húmedo que se pintan sin lijar, y aparejos de relleno que se lijan. Este último es el de la reparación clásica, después de la masilla o sobre una zona lijada con grano grueso. Es también el más tolerante para un taller que quiere un fondo limpio sin multiplicar los productos.
Preparar el soporte antes de aparejar
En una reparación clásica, se parte de una masilla lijada terminando en torno al P240, y de una zona periférica de pintura original matizada más fina, a menudo con P320 o P400, para que el aparejo agarre sin dejar escalones. Si has dejado la chapa al desnudo, comprueba en la ficha técnica del aparejo si puede aplicarse directamente sobre metal o si hace falta antes una imprimación de adherencia o un aparejo anticorrosivo.
Después, desengrasado cuidadoso, soplado y enmascarado retranqueado. Un buen hábito es enmascarar con cinta dada la vuelta, con el adhesivo hacia fuera en el borde, para evitar un escalón de aparejo marcado que luego habrá que lijar durante diez minutos. Paño atrapapolvo justo antes de pulverizar.
Aplicación: manos, espesores y evaporación
La mezcla se hace según la ficha técnica: aparejo, endurecedor, diluyente, en ese orden, medidos con vaso graduado o báscula. Para un aparejo de relleno, se suele usar una boquilla más grande que para el barniz, a menudo entre 1,6 y 1,8 mm, para pasar un producto con más carga.
Lo habitual es aplicar de dos a tres manos, ampliando ligeramente cada mano respecto a la anterior o, al contrario, reduciéndola, según tu método, pero siempre con evaporación entre manos: la película debe estar mate antes de la siguiente. Cargarlo todo de golpe da un aparejo que se queda blando en profundidad y que atrapa disolvente.
En cuanto al espesor, las fichas técnicas de los aparejos de relleno suelen dar valores secos del orden de 100 a 200 µm según el número de manos. Por encima, te arriesgas a tensiones en la película, grietas o marcas visibles. Si necesitas más, es que la masilla no estaba terminada.
Una trampa frecuente: el aparejo que se sale mucho alrededor de la reparación. Cuanto mayor es la zona aparejada, más habrá que lijar y más lejos tendrá que cubrir la base, lo que agranda el difuminado. Por eso se busca aplicar el aparejo donde hace falta, con el borde fundido, aunque haya que dar una segunda pasada localizada sobre la masilla si a alguna zona le falta relleno. En una reparación pequeña, reducir el abanico y bajar un poco la presión ayuda a no salirse de la zona.
Secado antes de lijar
Un aparejo de relleno debe estar seco en profundidad antes de lijarlo. En cabina, se suele hornear a unos 60 °C, y el infrarrojo de onda corta es muy eficaz con este tipo de producto porque calienta la película en todo su espesor. Al aire, cuenta con varias horas, o incluso una noche si hace fresco.
La prueba sencilla: una pasada de abrasivo fino en una esquina. Si el abrasivo se embota enseguida y forma bolitas, el aparejo no está listo. Lijar demasiado pronto también te expone a un efecto de contracción: el aparejo sigue contrayéndose después del lijado y las rayas reaparecen bajo la base.
Lijar el aparejo: granos y método
Empieza por una guía de lijado, un velo ligero de polvo guía negro o de pintura oscura en spray. Al lijar, la guía desaparece en las zonas planas y se queda en las hondonadas: es tu mapa de defectos. En las superficies grandes, se lija con taco o con lijadora rotorbital con interfase, nunca con la mano plana.
Para una base opaca, se termina en general con P400 en seco o P500. Para un color claro, un metalizado o un perlado, se sube a menudo a P500 o P600 para que no marquen las rayas. Los bordes y las zonas de difuminado se terminan con esponja abrasiva no tejida. Si atraviesas el aparejo hasta la masilla o la chapa, más vale volver a aparejar un poco esa zona que aplicar la base sobre un soporte heterogéneo.
Después del lijado, se sopla, se desengrasa con un producto adecuado y un paño limpio, y se revisa con luz rasante. Una raya o un pequeño poro detectado en esta fase se resuelve en dos minutos. Detectado bajo el barniz, cuesta repintar la pieza entera.
- Guía de lijado siempre antes de lijar
- P400 a P500 bajo un color opaco
- P500 a P600 bajo un metalizado o un color claro
- No tejido fino en bordes y aristas
En Humming
El aparejo de relleno 2K 602 (1 L) se diluye con el diluyente 501 según su ficha técnica y se lija con facilidad. Para la preparación, los discos de papel verde ABR-113 cubren todos los granos útiles, la interfase blanda ABR-111 se adapta a las formas curvas y las esponjas abrasivas no tejidas ABR-102 y ABR-103 rematan los bordes. La pistola de gravedad de 1,4 / 1,7 mm MEL-110 es adecuada para aplicar aparejo. Tu distribuidor Humming puede prepararte el conjunto.
Los valores indicados aquí son referencias de taller. La ficha técnica del producto es siempre la que manda.





